30 personas dedicadas al activismo social en derechos humanos participaron de uno de los talleres más divertidos, pedagógicos y prácticos que existen. Una mañana llena de emociones, donde la teoría apareció tímidamente para alejarse de inmediato y dar paso a un vertiginoso festival de prácticas, prácticas y más prácticas ante la cámara. Los participantes grabaron un video nada más empezar el curso  y, después de grabar otros 10 videos, grabaron un último que pudieron comparar con el primero, y ¡Sorpresa! el cambio fue impresionante.